Ruta de Antequera

El puro azul ennoblece mi corazón. Sólo tú, ámbito altísimo inaccesible a mis labios, das paz y calma plenas al agitado corazón con que estos años vivo.

Vicente Alexandre

Vive una experiencia histórica desde el globo aerostático.

Cuando despegamos de Antequera viene a nuestra mente este poema, “Al Cielo”, que es la mejor definición de lo que vamos a disfrutar, porque si hay algún lugar del mundo dónde se reunieran los antiguos dioses Caelus, Hera, Poseidón y Eolus, para fundar una ciudad que reflejara el Olimpo en el mundo de los humanos, éste sería, sin duda, la antigua Antikaria, nuestra Antequera.

Desde el aire, disfrutaremos de las antiguas villas romanas que circundan la ciudad y su mar de olivos que los circundan.

Tomamos altura y decimos ¡hola! a la Peña de los Enamorados. Nos traerá recuerdos de romances antiguos de los enamorados cristiano Tello, y la mora Tagzona, que, huyendo del padre de ella, que los quería apresar, ascendieron la peña, alzado los ojos al cielo para permanecer juntos la eternidad.

Como sonidos del cielo en la tierra, escucharemos el tañir de los 32 campanarios de sus 32 iglesias, esplendor del barroco y sus poetas del Siglo de Oro.

Toca aterrizar, echando de menos el cielo brillante del corazón de Andalucía.

Ruta de Arcos de la Frontera

El puro azul ennoblece mi corazón. Sólo tú, ámbito altísimo inaccesible a mis labios, das paz y calma plenas al agitado corazón con que estos años vivo.

Vicente Alexandre

Vive una experiencia histórica desde el globo aerostático.

Cuando despegamos de Antequera viene a nuestra mente este poema, “Al Cielo”, que es la mejor definición de lo que vamos a disfrutar, porque si hay algún lugar del mundo dónde se reunieran los antiguos dioses Caelus, Hera, Poseidón y Eolus, para fundar una ciudad que reflejara el Olimpo en el mundo de los humanos, éste sería, sin duda, la antigua Antikaria, nuestra Antequera.

Desde el aire, disfrutaremos de las antiguas villas romanas que circundan la ciudad y su mar de olivos que los circundan.

Tomamos altura y decimos ¡hola! a la Peña de los Enamorados. Nos traerá recuerdos de romances antiguos de los enamorados cristiano Tello, y la mora Tagzona, que, huyendo del padre de ella, que los quería apresar, ascendieron la peña, alzado los ojos al cielo para permanecer juntos la eternidad.

Como sonidos del cielo en la tierra, escucharemos el tañir de los 32 campanarios de sus 32 iglesias, esplendor del barroco y sus poetas del Siglo de Oro.

Toca aterrizar, echando de menos el cielo brillante del corazón de Andalucía.

Ruta del Aljarafe

Sevilla es la novia y el Aljarafe su diadema.

Ibn Saifar, poeta andalusí siglo XI

Despegaremos desde el corazón del Aljarafe, mas conocido por sus inumerables urbanizaciones, que por su gran tesoro oculto, sus pueblos y su pasado.

La antigua “Vergentum” de los romanos, lo que Plinio denominó como “Huerta de Hércules”, lo atestigua sus municipium: Lucus Solis (Sánlucar la Mayor), Pilias (Pilas), Laelia (Albaida del Aljarafe), Olontigi (Aznalcázar), prosperaron bajo Roma.

Su riqueza agrícula y vinatera aún se mantiene tras 2.000 años de explotación por la mano del Hombre.

Desde el cielo también descubriremos la huella musulmana, del cual deriva su nombre “Al-Xaraf”, que significa “el mirador”.

Como un mirador que surca el aire, el globo aerostático sobrevolará poblaciones como Huévar del Aljarafe (Iqlim Webbar), Carrión de los Céspedes (Ben Qarrom), Sanlúcar la Mayor (Salluca), Benacazon (Ben Ibn Qassum), o Castilleja de Talhara (Medina Talhara).

Podremos disfrutar de sus torres almenadas y las potentes fortalezas de Sanlúcar y Aznalcázar (Baw-mat bion al-Qasr).